El uso inadecuado o excesivo de la tecnología plantea serios problemas para la interacción social presencial y el bienestar emocional:
- Acoso Escolar Cibernético (Cyberbullying): Es quizás el impacto negativo más grave. Las redes sociales y plataformas digitales pueden convertirse en un espacio donde el acoso y la agresión se amplifican y continúan fuera del horario escolar.
- Desconexión Social en el Aula: El uso constante de dispositivos personales (móviles) durante las interacciones presenciales puede llevar a la distracción y a la reducción del contacto humano directo, afectando la calidad de las conversaciones cara a cara y el desarrollo de habilidades sociales no verbales (como leer el lenguaje corporal).
- Brecha Digital y Discriminación: La desigualdad en el acceso a dispositivos y a Internet puede crear una «brecha digital» que amplía las diferencias socioeconómicas entre estudiantes, generando resentimiento y exclusión.
- Comparación Constante y Baja Autoestima: La exposición continua a las redes sociales puede fomentar la comparación con ideales irreales, contribuyendo a la ansiedad, la depresión y la disminución de la autoestima en los adolescentes.
Gestión y Estrategias
El desafío no es eliminar la tecnología, sino gestionarla de manera efectiva para maximizar sus beneficios y mitigar sus riesgos. Las escuelas deben implementar:
- Protocolos Claros: Establecer reglamentos de uso tecnológico (por ejemplo, políticas sobre el uso de móviles en el aula).
- Alfabetización Digital: Ofrecer formación continua a estudiantes y profesores sobre el uso responsable, ético y seguro de las herramientas digitales.
- Estrategias de Prevención: Desarrollar programas específicos para la prevención y manejo del ciberacoso.


